REINO UNIDO.- Un crecimiento económico ralentizado, traslado de empresas, desabastecimiento, disputas pesqueras con Francia, tensión en Irlanda del Norte y un crecimiento del nacionalismo escocés son algunas de las consecuencias del acuerdo comercial que rige desde hace un año la relación entre Reino Unido y la Unión Europea (UE) y que selló definitivamente el Brexit. Fue el punto final de un camino iniciado en el referéndum de 2016 en el que los británicos eligieron el Brexit, divorcio que se concretó formalmente el 31 de enero del año pasado.
Las exportaciones británicas al bloque europeo parecen haber sufrido el mayor impacto debido a las nuevas regulaciones fronterizas, a pesar del convenio que garantiza un comercio libre de aranceles de bienes cuando crucen las fronteras.
El año pasado, el valor de todas las exportaciones del Reino Unido a la UE cayeron un 14%, mientras que el valor de las importaciones sufrió una baja de un 17%. El Brexit ejerció también una gran presión sobre las relaciones de Irlanda del Norte, parte del Reino Unido, con su vecina República de Irlanda, país que sigue siendo miembro de la UE. Bruselas y Londres alcanzaron un acuerdo conocido como el Protocolo de Irlanda del Norte que fue diseñado para evitar una frontera dura y preservar el Acuerdo de Viernes Santo de 1998 que puso fin a décadas de violencia sectaria entre republicanos católicos y unionistas protestantes.
Tras varios amagues del primer ministro británico Boris Johnson de romper el protocolo de forma unilateral, finalmente su Gobierno y la UE acordaron patear para 2022 las negociaciones sobre el tema en un intento de aliviar tensiones.
Además, el Reino Unido y Francia se disputaron todo el año la cantidad de permisos otorgadas a embarcaciones pesqueras galas para operar en aguas británicas. Finalmente, Londres aceptó otorgar más licencias, pero París presiona por ampliarlas.
Hace dos meses los alimentos en los supermercados comenzaron a escasear y la falta de choferes de camiones cisterna provocó el desabastecimiento de las estaciones de servicio. Los empleadores británicos están teniendo más dificultades para encontrar candidatos en todos los sectores, tanto en el de servicios, como el de la salud y se cree que esto también se profundizará.
A partir del próximo año habrá más controles en el ingreso de productos importados de la UE, con lo cual se estima que los problemas de desabastecimiento se profundizarán.
Por otro lado, la salida del bloque europeo impactó en el corazón de Londres donde se encuentra la City, uno de los centros financieros más importantes del mundo, que vio reducida la inversión empresarial en un 11% entre 2016 y 2019 ante el inicio del Brexit. (Télam)